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Presentamos la opinión del Lic. Juan Alberto
Matsumoto, un destacado joven nikkei en tierras
japonesas.
No son solamente los extranjeros los que se
resisten a aportar a la seguridad social. La ley señala
que los que trabajan más de 30 horas por semana, sea el
tipo de contratación laboral (temporal, directo,
indirecto), el empleador tiene la obligación de asegurar
a sus empleados a la seguridad laboral y a los seguros
de desempleo y contra siniestros laborales (en el de
desempleo si tienen más de 20 horas semanales y en el de
los siniestros es obligatorio para todo tipo de trabajo
sin importar la cantidad de horas).
Sin embargo, las amas de
casa que trabajan a tiempo parcial, las llamadas "part
time shain", rechazan la propuesta gubernamental de
aportar a la seguridad social porque prefieren seguir
siendo carga familiar (dependiente desde el punto de
vista tributario y de la seguridad social) del marido o
cabeza de familia y mantener el actual salario de
bolsillo que de por sí no es tan elevado.
Hace 10 años atrás había
casi 9 millones de empleados/as part time y en el 2006
se ha contabilizado cerca de 13 millones, donde no son
solamente mujeres, sino también muchos jóvenes y adultos
mayores de 45 años de edad. A fin de limitar las
ventajas de ser dependiente e incrementar los aportes a
la seguridad social, el gobierno ha propuesto ampliar la
obligatoriedad de aportar a todos los que trabajan más
de 20 horas semanales; sin embargo, la fuerte
resistencia observada por esta masa de trabajadores, la
mayoría perteneciente al sector comercio y servicios, y
de los mismos empleadores (propietarios de las cadenas
de supermercados, restaurantes, etc) se está ajustando
la propuesta inicial para que solamente aporten los que
ganan más de 98.000 yenes por mes con un contrato de más
de un año y que laboran en empresas medianas con más de
300 empleados, por lo que apenas unos 200.000
trabajadores quedarían afectados a esta posible nueva
normativa.
Se dice que de los 13
millones apenas unos 3 millones son los que están
aportando correctamente y el resto se ocultan en las
ventajas de ser dependiente del marido para que éste
aporte por ella. Este sistema ha sido un gran incentivo
desde la década de los sesenta para que las mujeres
puedan aportar recursos económicos a sus familias y
servir de variable de ajuste de las empresas para
"manejar" las necesidades de mano de obra en las
fábricas, en los comercios y negocios gastronómicos,
como así también en el sector servicios.
Las empresas se han
beneficiado de esta fuerza laboral altamente flexible
porque además de no tener que aportar a la seguridad
social no han estado sujetos a las cláusulas de despido
ni a las exigencias de tener que pagar bonificaciones.
Hoy, muchas personas que
trabajan a tiempo parcial o con contratos eventuales
trabajan en tareas calificadas y con responsabilidades
casi igual a los permanentes, sin embargo cobran
salarios muy bajos que no compensan su labor ni su
desempeño. Según las estadísticas oficiales, el promedio
salarial de los trabajadores temporales (arubaito) es de
1041 yenes/hora, para los de tiempo parcial (part-time)
de 966 yenes y para los que trabajan por agencia (haken
gaisha) de 1995 yenes. A pesar de que estos valores
promedios son más altos que el establecido por la ley de
salario mínimo vital no están sujetos a promociones ni
ascensos por lo que salvo excepciones los aumentos son
esporádicos.
Dentro de este contexto
es comprensible que las amas de casa se resistan a
aportar a la seguridad social porque el salario de
bolsillo disminuiría por lo menos un 15% y eso haría
poco atractivo trabajar unas horas al día y obtener un
ingreso extra, pero tampoco pueden seguir "bajo la
cobertura" de su marido y gozar de diversas
consideraciones que el Estado ni la sociedad japonesa
está en condiciones financieras de soportar.
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