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Esta semana
 
  Nota Nro: 156

Sep 2007 (IV)

 
Desde Japón, Juan A. Matsumoto
Señoras part time se niegan a aportar


Presentamos la opinión del Lic. Juan Alberto Matsumoto, un destacado joven nikkei en tierras japonesas.

    
No son solamente los extranjeros los que se resisten a aportar a la seguridad social. La ley señala que los que trabajan más de 30 horas por semana, sea el tipo de contratación laboral (temporal, directo, indirecto), el empleador tiene la obligación de asegurar a sus empleados a la seguridad laboral y a los seguros de desempleo y contra siniestros laborales (en el de desempleo si tienen más de 20 horas semanales y en el de los siniestros es obligatorio para todo tipo de trabajo sin importar la cantidad de horas).

     Sin embargo, las amas de casa que trabajan a tiempo parcial, las llamadas "part time shain", rechazan la propuesta gubernamental de aportar a la seguridad social porque prefieren seguir siendo carga familiar (dependiente desde el punto de vista tributario y de la seguridad social) del marido o cabeza de familia y mantener el actual salario de bolsillo que de por sí no es tan elevado.

     Hace 10 años atrás había casi 9 millones de empleados/as part time y en el 2006 se ha contabilizado cerca de 13 millones, donde no son solamente mujeres, sino también muchos jóvenes y adultos mayores de 45 años de edad. A fin de limitar las ventajas de ser dependiente e incrementar los aportes a la seguridad social, el gobierno ha propuesto ampliar la obligatoriedad de aportar a todos los que trabajan más de 20 horas semanales; sin embargo, la fuerte resistencia observada por esta masa de trabajadores, la mayoría perteneciente al sector comercio y servicios, y de los mismos empleadores (propietarios de las cadenas de supermercados, restaurantes, etc) se está ajustando la propuesta inicial para que solamente aporten los que ganan más de 98.000 yenes por mes con un contrato de más de un año y que laboran en empresas medianas con más de 300 empleados, por lo que apenas unos 200.000 trabajadores quedarían afectados a esta posible nueva normativa.

     Se dice que de los 13 millones apenas unos 3 millones son los que están aportando correctamente y el resto se ocultan en las ventajas de ser dependiente del marido para que éste aporte por ella. Este sistema ha sido un gran incentivo desde la década de los sesenta para que las mujeres puedan aportar recursos económicos a sus familias y servir de variable de ajuste de las empresas para "manejar" las necesidades de mano de obra en las fábricas, en los comercios y negocios gastronómicos, como así también en el sector servicios.

     Las empresas se han beneficiado de esta fuerza laboral altamente flexible porque además de no tener que aportar a la seguridad social no han estado sujetos a las cláusulas de despido ni a las exigencias de tener que pagar bonificaciones.

     Hoy, muchas personas que trabajan a tiempo parcial o con contratos eventuales trabajan en tareas calificadas y con responsabilidades casi igual a los permanentes, sin embargo cobran salarios muy bajos que no compensan su labor ni su desempeño. Según las estadísticas oficiales, el promedio salarial de los trabajadores temporales (arubaito) es de 1041 yenes/hora, para los de tiempo parcial (part-time) de 966 yenes y para los que trabajan por agencia (haken gaisha) de 1995 yenes. A pesar de que estos valores promedios son más altos que el establecido por la ley de salario mínimo vital no están sujetos a promociones ni ascensos por lo que salvo excepciones los aumentos son esporádicos.

     Dentro de este contexto es comprensible que las amas de casa se resistan a aportar a la seguridad social porque el salario de bolsillo disminuiría por lo menos un 15% y eso haría poco atractivo trabajar unas horas al día y obtener un ingreso extra, pero tampoco pueden seguir "bajo la cobertura" de su marido y gozar de diversas consideraciones que el Estado ni la sociedad japonesa está en condiciones financieras de soportar.
 

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