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Nota Nro: 162 |
Noviembre 2007 (I) |
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Misión comercial argentina visitó Japón |
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Una misión comercial argentina se encuentra desde lunes
5 en Japón para dar a conocer la realidad económica del
país, establecer relaciones comerciales con empresarios
nipones y lograr nuevas inversiones.
La delegación está compuesta por 31 personas, los
miembros de 24 empresas privadas y varios representantes
del sector público argentino encabezados por el
secretario de Relaciones Económicas Internacionales de
la Cancillería argentina, Alfredo Chiaradía.
La delegación asistió, junto a cerca de 150 empresario
japoneses, al seminario "Argentina y Japón: Retos y
oportunidades en el vigésimo aniversario del Informe
Okita", un documento que estudió las relaciones
económicas bilaterales entre ambos estados.
El objetivo de esta serie de charlas y conferencias es
plantear las "crecientes oportunidades" de la
cooperación económica entre los dos países debido a "la
fortaleza económica demostrada por Argentina en los
últimos años", la mejora del ambiente empresarial en el
país latinoamericano y sus esfuerzos liberalizadores,
según la Embajada de Argentina en Japón.
Tras el seminario comenzaron las rondas de entrevistas
con los empresarios nipones, que se prolongaron hasta el
miércoles, con más de 200 encuentros.
Las empresas argentinas participantes son de pequeño y
mediano tamaño, pertenecen a los sectores
agroalimentario, textil, cosmético, a la construcción,
la marroquinería, la educación, el deporte, y la
arquitectura, y provienen de Buenos Aires, Mendoza,
Chubut, San Juan, Corrientes, Santa Cruz, La Pampa y
Córdoba.
Esta iniciativa está organizada por la Cancillería
argentina y el Ministerio de Economía argentino y cuenta
con la colaboración de varios organismos japoneses como
el Banco de Japón de Cooperación Internacional (JBIC, en
inglés) y la Organización de Comercio Exterior de Japón
(JETRO, en inglés).
La misión comercial se desplazará a Corea del Sur, donde
a partir del 8 de noviembre asistirá a un seminario
similar sobre Argentina en Seúl y luego mantendrá unos
50 encuentros con empresarios locales.
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El director argentino
Daniel Barenboin recibió el galardón "Praemium Imperiale"
en Japón |
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El
director argentino-israelí Daniel Barenboim recibió el
galardón "Praemium Imperiale", el más importante que se
concede al mundo del arte en Japón, cuya dotación
dedicará a una nueva fundación en Berlín para la
educación musical.
En un acto ungido con toda la pompa de la Casa Imperial
de Japón, Barenboim recibió un galardón por partida
doble de manos del príncipe Hitachi, hermano del
emperador, porque también fue premiada su East-West
Divan Orquesta, creada junto al intelectual palestino
Eduard Said para unir en un sólo grupo a músicos árabes
e israelíes.
Previamente, en declaraciones a los medios, Barenboim
afirmó que todos dicen "grandes palabras como paz o
justicia" cuando se refieren al conflicto de Oriente
próximo, pero nadie está dispuesto "a pagar el precio
que hay que pagar" para resolverlo.
El músico, de 65 años, apuntó que el precio es
"entender" que los palestinos "no son una minoría" que
vive en la zona, sino una gente que lleva veinte siglos
allí y comprender asimismo que existe "un vínculo
histórico entre los judíos y ese pedazo de tierra".
Por eso el artista presentó tres opciones de solución
del conflicto: "O nos matamos unos a otros, o se crea un
Estado en el que vivamos todos o se crean dos Estados".
Barenboim tuvo palabras de recuerdo para Eduard Said,
del que destacó su "autoridad moral" que, a su juicio,
se ganó diciendo lo que pensaba "en Ramala, en Tel Aviv
o en Nueva York".
Poco antes de que se iniciara el acto, al que asistieron
artistas anteriormente galardonados, embajadores y
representantes de la elite japonesa, Barenboim anunció
en rueda de prensa que invertirá la dotación económica
del galardón, unos 130.500 dólares, en crear una nueva
fundación con base en Berlín.
El director de orquesta desea que la fundación se centre
en educar al público de todo el mundo en el sentido
musical, porque, en su opinión, a pesar de todos los
avances tecnológicos, el mundo tiene cada vez menos
educación en la disciplina de la música.
El pianista y director de orquesta explicó que la
importancia de la música no estriba sólo en su capacidad
de conmover, sino en "la necesidad de uno de expresarse
al máximo" y, al mismo tiempo, "tener que escuchar el
sonido que emite el prójimo".
Barenboim tuvo palabras de elogio hacia el público
japonés que conoce desde su primera visita en 1966 y
destacó la calidad de su silencio, porque "uno no juzga
al público sólo por la cantidad de aplausos que le
dedica".
El director de orquesta protagonizó una divertida
anécdota cuando durante la rueda de prensa interrumpió a
su traductora, que no tradujo "inspiration" en inglés
(inspiración), y le preguntó si no existe esa palabra en
japonés.
Su negativa sorprendió a Barenboim, quien continuó
comentando entre risas que esa era la única palabra que
había entendido de todas las que habían salido por boca
de la traductora.
También fueron distinguidos con el más alto premio de
las artes otorgado en Japón otros artistas como los
arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron,
autores de obras como el edificio Fórum de Barcelona o
el Estudio Olímpico de Pekín.
Junto a ellos fueron premiados el francés Daniel Burn,
el inglés Tony Cragg y la estadounidense Ellen Stewart,
en las categorías de pintura, escultura y teatro,
respectivamente.
Stewart, que recibió su galardón en su silla de ruedas,
fue una de las más aplaudidas cuando recibió su premio
en el solemne acto.
La dramaturgo estadounidense, que recibió un emocionado
beso en la mano de Barenboim cuando volvió a su lado,
fue la delegada de sus compañeros premiados y pronunció
un sentido discurso de agradecimiento ante todos los
reunidos.
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