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Si bien entre los oficinistas japoneses ya se sabía de
inventos como la cobata con aire acondicionado, ahora
ellos van en traje hasta a la playa.
Esta vez parecen haber decidido a continuar bien
vestidos, pasar calor y a tener que sudar, pero al menos
lo importante es no oler mal.
Hoy se venden trajes con propiedades desodorantes
incorporadas, y no sólo eso, también hay calcetines,
camisetas y hasta ropa interior. El precio de los trajes
asciende a 400 dolares y se están vendiendo muy bien
entre los empresarios más maduros, por tener lo que
ellos denominan "kareishu", un término con el que
definen un olor característico entre los hombres de
mediana y avanzada edad.
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