Ha
finalizado los Juegos Olímpicos de Beijin y el país
anfitrión obtuvo 51 medallas de oro totalizando 100, si
incluímos las de plata y cobre. En cantidad total solo
le superó Estados Unidos con 110, pero en oro ha logrado
más que nadie. Japón estuvo en el 8º lugar con 9
de oro, 6 de plata y 10 de bronce, totalizando
25 medallas, superado por Corea del Sur, Australia,
Alemania y otros, la mayoría con amplia experiencia y
buenos resultados en todas las olimpíadas.
Es interesante ver la cantidad de medallas que han
obtenido los países participantes, analizar el PBI, el
ingreso per cápita, el presupuesto de educación y salud
pública, etc, y la forma en que organizan las diversas
disciplinas del deporte para lograr ser elegidos atletas
olímpicos y competir en este escenario internacional.
Hay países que teniendo grandes limitaciones apuestan
por un reducido número de disciplinas para lograr
resultados muy puntuales, pues saben que es imposible
competir en todas.
Viendo el número de medallas obtenidas de algunos
países de América Latina se puede decir que Cuba está en
la vanguardia con 24 (2-11-11), Brasil en segundo lugar
con 15 (3-4-8), Argentina con 6 (2-0-4), México 3
(2-0-1), República Dominicana 2 (1-1-0), etc. Y hay un
país caribeño, Jamaica, con 11 medallas, 6 de oro, 3 de
de plata y 2 de cobre, destacándose en atletismo. Si
incluímos a varios de los jamaicanos nacionalizados en
el Reino Unido y los Estados Unidos en medallas de oro
estaría entre los primeros del mundo.
En el caso de Japón, si bien hubo algunas disciplinas
donde los entrenadores han sido extranjeros o
extranjeros naturalizados, en líneas generales son
japoneses y no es muy común ver extranjeros
naturalizados o personas de color. En beisbol estuvo el
joven Darvish, de padre iraní y madre japonesa. Y en
tenis de mesa, el jugador Kan Yoh (Hang Yang,
pronunciación en chino), de origen chino pero
naturalizado japonés. Sin embargo, a medida que la
integración de los alumnos de origen latinoamericano,
unos 25.000 brasileños y 7.000 peruanos, para mencionar
los que tienen de 5 a 14 años de edad, se da en las
escuelas japonesas y logren desarrollar sus aptitudes,
no sería nada insólito ver en las próximas Olimpíadas
algun "japonés" de origen brasileño o peruano que sea
elegido atleta olímpico y represente al Japón en alguna
disciplina.
Para eso es de suma importancia estar en el sistema
educativo público de Japón y si realmente posee
virtudes, aptitudes y capacidades muy destacables en
alguna disciplina deportiva, la misma escuela, el mismo
entrenador se encargará de "derivarlo" a las escuelas de
"elite" de cada disciplina donde poseen los mejores
equipamientos y entrenadores. Si se destaca en los
torneos prefecturales o regionales o algunas de las
nacionales, las mismas escuelas vienen a buscarlos. Y de
esa manera, el "ascenso" a la secundaria superior (koko)
se hace realidad y de allí a alguna universidad o
empresa que quiera "patrocinar" al atleta. Algunos
jugadores optan por entrar a una universidad y otros a
equipos de firmas privadas para estar en ligas
profesionales o semi-profesionales. Estos últimos, son
atletas y empleados a la vez, suelen trabajar medio día
en las labores administrativas y cobrar un salario por
tiempo completo, con las debidas asignaciones ordinarias
y toda una cobertura para el entrenamiento y la
participación en torneos nacionales e internacionales.
El equipo de softball femenino que obtuvo la medalla de
oro, sus miembros son de diversas empresas privadas de
renombre (Renesas Technology, Denso, Hitachi Software,
Toyota Jido Oriki, Leopalace 21, etc.) y lo mismo sucede
con los atletas de natación, de atletismo, judo, etc.
Desde luego que las federaciones o asociaciones de cada
disciplina también ocupan un rol importante, pero de
hecho, la formación y capacitación de estos superatletas
están en manos de las escuelas en primera instancia y
luego, de las universidades y empresas. Y el Estado,
además de ofrecer un subsidio para la participación en
los Juegos Olímpicos acondiciona las infraestructuras
necesarias, generalmente de manera indirecta, para la
construcción de Centros de Entrenamiento y compra de
equipamientos.
En tal sentido, para los niños y adolescentes latinos
que viven en Japón es una oportunidad que está abierta y
valdría la pena abrir camino en estos ámbitos, pues este
tipo de logros implicaría el reconomiento indiscutible
del pueblo japonés.
Juan Alberto Matsumoto *
*
Matsumoto es un nikkei argentino graduado
en Relaciones Internacionales en la Universidad Del
Salvador de Bs. As. Becario de Mombusho en la
Universidad de Tsukuba. Maestría en Derecho Económico,
Laboral de la Universidad de Yokohama.Para consultas o
informaciones: e-mail:
jam@ideamatsu. com.