Tokio es una ciudad que
siempre tiene algo que ofrecer. Da igual cuanto tiempo hayas pasado
aquí, siempre hay un lugar sorprendente en el que disfrutar de una cena
como nunca antes hubieras imaginado. Los restaurantes temáticos son una
de las nuevas modas que hay en Japón desde hace unos años. Como lo es un
Restaurante Ninja, que es, como su nombre indica, un restaurante
temático basado en toda la iconografía que hizo famosos a estos
sigilosos sicarios de guante negro.
Entrar al Ninja Restaurant es un espectáculo desde el mismo momento en
el que uno se acerca a la puerta. Ésta, no tiene casi adornos o ventanas
que indiquen que ahí hay un establecimiento. Todo lo contrario, lo único
que se puede encontrar es una puerta junto al logotipo ninja del
restaurante; y es que en este lugar, todo es Ninja.
Nada más entrar, dos palmadas del encargado de asignar mesas hacen
aparecer un ninja de alguna parte, que en voz alta nos anuncia (en
perfecto japonés o un inglés "japonisado" ) que será nuestro guía y
maestro en el mini curso de iniciación Ninja, sin el cual no es posible
aventurarse en las entrañas, nunca mejor dicho, de este oscuro
restaurante. Tras seguir a nuestro guía por un intrincado pasillo
cavernícola, éste nos indicará contar hasta tres en voz alta y gritar
Ninja al final. Los comensales, todavía alucinando (literalmente) con lo
que apenas alcanzan a ver a su alrededor, le siguen el juego y tras el
grito, un pequeño puente levadizo por el que hemos cruzado sólo unos
segundos antes se levanta. El guía hace saber a todos que ahora que el
puente está levantado, ya no podrán seguirnos los enemigos, arrancando
carcajadas a los más serios. Caminando un poco más entre techos bajos y
paredes empedradas con ninjas agazapados en las mismas, llegamos a
nuestra cueva (de nuevo, literalmente) . En la misma, una mesa (como no,
negra) nos recibe con menús-pergamino que hay que leer desenrollados.
Empieza entonces el espectáculo.. . platos exquisitamente presentados,
que se empiezan a degustar con la vista. Los platos, aunque deliciosos,
no llenan ya que nunca disponen de una cantidad generosa de comida
(teniendo en cuenta que los ninjas tienen que estar en forma !).
Los camareros ninja, por supuesto, han tenido tiempo de aprender
verdaderos trucos de magia con los que animan la velada a todos los
comensales. Llega la hora del postre, con un pequeño menú que desaparece
en llamas como por arte de magia. Al final de la velada, uno se
encuentra con que han pasado dos horas casi en un abrir y cerrar de
ojos, en el que no ha parado de ver, probablemente, uno de los
restaurantes más espectaculares del mundo; cenar viviendo una
representació n continua de una cueva llena de ninjas, en pleno centro
de Tokio. Incluso, una vez ya fuera del restaurante, otro ninja salta
del interior con un pergamino que abre diciendo ¡Hasta luego!
En una de las cuevas de este restaurante, sito en la salida número 8 de
la estación de Metro Akasaka Mitsuke, tiene un pequeño grafiti
identificatorio en una de sus paredes: "La cocina es magia".