El 6 de agosto de 1945, los
Estados Unidos decidieron dar un golpe clave que terminara con
la Segunda Guerra Mundial.
Exactamente a las 8.15 de la
mañana y lanzada desde el bombardero norteamericano B-29 “Enola
Gay”, la primera bomba atómica en la historia explotó
aproximadamente a 580 metros sobre el centro de Hiroshima; en un
instante redujo la ciudad a una planicie arrasada, destruyendo
innumerables vidas, provocando pánico y desolación.
Tres días después, la historia
volvió a repetirse: Nagasaki se desintegró en unos instantes:
fue el inicio de la rendición de Japón…
Sin duda fue un desastre sin
precedentes en la historia de la humanidad.
La gran cantidad de radiación que descendió instantáneamente
sobre la tierra produjo daños físicos a los ciudadanos, desde
lesiones debidas al calor severo de la explosión y los rayos
calóricos hasta la destrucción de células causadas por la
radiación.
Debido a que los efectos de la
bomba continuaron durante un largo período de tiempo, el número
total de fallecidos depende de la fecha que se realicen los
estudios correspondientes. Se calcula que para fines de
diciembre de 1945 el número de muertes ocurridas en Hiroshima
llegó a ser de 140.000 aproximadamente y 80.000 en Nagasaki.
Los daños causados por la bomba
atómica no fueron solamente daños físicos a los seres humanos y
destrucción de objetos materiales: también incluyeron el
transtorno de muchas familias y de la misma sociedad.
Aquel 6 de agosto y los días
siguientes, serán momentos que los sobrevivientes recordarán con
mucho dolor por el resto de sus vidas.
Hoy, el mundo debe recordar este
suceso para no repetir errores y aplicar el potencial total de
su sabiduría colectiva para trabajar por la paz entre sus
pueblos.
En conmemoración al suceso, presentamos un fragmento de la
canción "Hiroshima, la ciudad que no olvida" de letra de
Atahualpa Yupanqui:
"Hiroshima ! (la ciudad que no olvido)"
Letra: de Atahualpa Yupanqui
LABRADOR DEL FUTURO, GRAN
SEMBRADOR DEL SUEÑO.
ASI MI CORAZON TE SIENTE, ENAMORADO.
HIROSHIMA !
QUÉ NOCHE FUE TU NOCHE, KIMONO DESGARRADO.
CUANDO TODO ERA SOL SOBRE LA
TIERRA.
EL HORROR SIN FRONTERAS, Y LA
CIUDAD SIN NIÑOS.
NI PINOS EN LA SIERRA , NI ARROZAL
EN LOS PRADOS.
NI UN AVE, NI UNA FLAUTA DE BAMBÚ
CONTANDO HISTORIAS BAJO LAS ESTRELLAS.
TODO FUE UN GRAN SILENCIO, SIN
SALMO, SIN ADIOSES.
NI LAGRIMAS, NI SALMO.
SOLO UN INMENSO ASOMBRO
HORRORIZADO. HIROSHIMA !
PERO DIOS CUSTODIABA TU TERNURA,
TU SAGRADA SEMILLA, TU VOZ
PROFUNDA.
Y TE RECUPERASTE, Y RENACISTE,
HASTA PINTAR DE NUEVO LA TIMIDEZ
GRACIOSA DEL CEREZO
Y LAS MADRES PUDIERON EN LA TARDE
RECOMENZAR EL CANTO INTERRUMPIDO.
NEM – KORORÓ ! NEM – KORORÓ !
ASI TE SIENTE MI CORAZON
ENAMORADO,
ASI TE CANTA MI GUITARRA
ARGENTINA,
ASI TE DIGO ADIOS, Y EN TI QUEDO,
HIROSHIMA !