El sexo en el comic japonés, un fenómeno social en Japón
Ya sea en la pintura, la música, el cine o la televisión, el
sexo ha estado presente en todas las manifestaciones artísticas
a lo largo de la historia. Su expresión más explícita es la
pornografía, que en Japón alcanza una nueva dimensión en la
industria del cómic, formando parte de su arraigado repertorio
cultural.
En el país asiático, el ‘hentai’ o cómic pornográfico, que
literalmente significa ‘pervertido’ o 'transformació n', goza de
una legión de seguidores y mueve millones de dólares por todo el
mundo. La censura de las leyes niponas y su evolución en las
últimas décadas han configurado un género con unas
características propias y que aporta una visión diferente de
entender el erotismo y la excitación sexual.
Las estampas japonesas de los siglos XVIII y XIX son los
primeros antecedentes del género, en concreto unas obras de
carácter erótico, llamadas 'shunga' ('dibujo de primavera'), que
mostraban a hombres practicando sexo con mujeres e incluso con
hombres vestidos de mujeres (conocidos como 'onnagata'). Estos
pícaros dibujos con un alto contenido sexual solían ir en
álbumes de unas doce imágenes y podían ir acompañados por textos
o poemas del mismo autor.
El inicio de la era Meiji en 1867 supuso un duro golpe para el
shunga y otras formas artísticas que la sociedad de la época
creía 'incivilizadas' . Japón pretendia entonces abrirse al
mundo exterior y comenzó a adoptar sus costumbres. Y en esta
lucha contra las propias tradiciones niponas, las ilustraciones
shunga fueron censuradas.
Además, el artículo 175 del código penal de 1907 impuso penas de
cárcel contra la obscenidad, por lo que las representaciones
eróticas encontraron en la clandestinidad y los 'bajos fondos'
su único medio para subsistir y seguir evolucionando.
En respuesta a la censura y para revelarse contra las normas
establecidas, surgió en los años 20 el movimiento Mavo. Diversos
autores empezaron a jugar con la identidad sexual de sus
personajes, incluyendo a hombres, mujeres y transexuales. Éstos
últimos dieron origen a las actuales 'dickgirls' del hentai.
Tentáculos y adolescentes
Las presiones del grupo dieron lugar a algunas concesiones y en
1948 una norma dispuso: "...no es necesario evitar el área
púbica, pero no se debe mostrar ningún detalle que atraiga la
atención de las audiencias". Otra ley indicaba que "los
genitales de niños o chicas jóvenes no son censurables, al no
ser personas sexualmente maduras".
Esto hizo que, para evitar la censura, muchas de las
protagonistas de los dibujos fueran adolescentes y chicas muy
jóvenes, eso sí, con senos exageradamente desarrollados. Son el
inicio del 'lolicon', contracción del término Lolita Complex
('complejo de Lolita'). Tampoco está permitido enseñar penes
masculinos, por lo que han sido sustituidos por tentáculos, que
añaden una mayor violencia a las historias.
La propia censura, por tanto, ha originado algunas de las
'perversiones' más particulares del género, entre ellas chicas
con aspecto inocente e infantil y monstruos que insertan en
ellas sus grandes apéndices, que se han convertido en auténticos
clichés del hentai.
El machismo en el cómic
En la sociedad japonesa, cualquier pensamiento que salga de la
norma está mal visto y la propia moralildad ha impregnado
también la industria del cómic.
Según la tradición, la mujer ejerce el rol de madre y ama de
casa, de ahí que sean las colegialas (demasiado jóvenes para
ocupar este papel) y las profesionales, como camareras, azafatas
o secretarias (que han abandonado de forma voluntaria la labor
que la sociedad les ha asignado), las víctimas potenciales de
las escenas más violentas y crueles.
Escenas que cuentan además con seres monstruosos para evitar las
leyes que prohíben la zoofilia. Bajo ningún supuesto está
permitido enseñar el acto sexual entre hombres y animales, pero
no hay nada ilegal en hacerlo con entes ficticios: mujeres con
cola y orejas de gato o extraños y desagradables demonios forman
parte de la imaginería del hentai.
Una de las grandes revoluciones de la pornografía en el cómic ha
sido Internet, que ha facilitado el acceso a millones de
usuarios de todo el planeta y ha conseguido esquivar las normas
más estrictas.
Esta competencia no del todo lícita ha provocado que las
revistas hayan comenzado a disminuir la censura y a mostrar más
explícitamente las relaciones íntimas de los personajes: el
clítoris de las chicas es únicamente cubierto por una pequeña
tira traslúcida.
La censura, el machismo y en los últimos años Internet han ido
transformando el hentai, una vía de escape de la realidad para
muchos consumidores en una sociedad marcada irremediablemente
por el corsé de las tradiciones y lo correcto.