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Nota Nro: 296 |
Junio 2010 (IV) |
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Okada, técnico de la selección japonesa se
responsabilizó por la poca ambición ofensiva de su equipo
El seleccionador de Japón, Takeshi Okada, se ha responsabilizado
de la eliminación de su equipo ante Paraguay en la tanda de
penaltis (0-0, en los 120 minutos de juego) en los octavos de
final del Mundial.
"Desafortunadamente yo no les permití ganar. Cuando pienso lo
que podía haber hecho por mis jugadores y lo que hice en
realidad como entrenador, creo que les tenía que haber insistido
más en la victoria, que no insistí lo suficiente en que fueran
al ataque", ha confesado.
De lo que hicieron hoy sus hombres, Okada ha dicho no lamentar
"nada", pues cree que "jugaron maravillosamente bien", aunque ha
vuelto a reiterar que les debería haber inculcado una "mayor
ambición" ofensiva.
"Con todo, no puedo reprocharles nada. Se sienten orgulloso de
ser japoneses, de representar hoy a Asia, y han luchado hasta el
final", ha añadido.
El técnico japonés ha lamentado que su selección no hubiera
concretado esta tarde alguna de las pocas ocasiones que tuvo,
"porque no somos un equipo que marque muchos goles y no les
pudimos sorprender".
Alegría paraguaya, Tristeza japonesa y apoyo a la Argentina.
Los hinchas de Japón quedaron desconsolados por la eliminación
de su selección de fútbol del Mundial Sudáfrica 2010 al perder
la definición a penales contra Paraguay, pero se mostraron
contentos con la sorpresiva campaña de los samurais azules para
avanzar hasta octavos de final.
"Estoy muy decepcionado, pero agradezco a nuestro equipo por
darnos sueños y esperanzas", dijo Ryosuke Takashita, de 27 años,
en un bar de Tokio donde más de 500 hinchas alentaron a su
equipo nacional durante 120 minutos de partido.
"Al comienzo del Mundial, nadie, ni siquiera nosotros,
esperábamos mucho de ellos, pero avanzaron a segunda ronda para
deleitarnos" , dijo a Fumiya Inaba, un hincha de 24 años.
"Los jugadores japoneses no se mostraron tan ágiles como en
partidos anteriores. Pero la manera en que lucharon con valentía
ante Paraguay hasta el amargo final los hace merecedores del
apodo samurais azules", escribió el periódico Yomiuri.
Pese a que concluyó cuando ya era madrugada en Japón, millones
de personas siguieron el agónico partido por televisión (con una
audiencia de más del 57 por ciento en el área metropolitana de
Tokio) o en las pantallas gigantes instaladas en las principales
ciudades del país.
El encuentro también se proyectó en lugares como el estadio de
Saitama, en el norte de Tokio, donde unos 5.000 aficionados se
reunieron para animar a su equipo pese a la lluvia torrencial
que caía sobre la capital.
El mal tiempo tampoco impidió que el popular barrio de Shibuya
se convirtiera de nuevo en uno de los principales puntos de
encuentro de los seguidores de los "samurái blue", muchos de
ellos con banderas japonesas o con los colores de la selección.
Muchos edificios emblemáticos, como la Torre de Tokio, se
iluminaron con el azul del equipo, e incluso las páginas web de
varios medios nipones cambiaron por unas horas su fondo habitual
por el color de la selección.
La derrota que impidió a los japoneses hacer historia cayó como
un balde de agua fría, aunque la buena actuación del equipo,
considerado una de las sorpresas de Sudáfrica 2010, suscitó
elogios generalizados.
En todo Tokio multitudes de aficionados salieron a la calle para
para jalear y subir la moral la selección derrotada al grito de
"Nippon, Nippon" ("Japón, Japón").
El propio primer ministro japonés, Naoto Kan, emitió un
comunicado en el que señaló que, pese a no haber podido pasar a
octavos, la selección "ha mostrado la fuerza del fútbol
japonés".
"Quiero elogiarles por su buen trabajo", indicó el jefe del
Gobierno sobre la selección que dirige Takeshi Okada.
Aunque antes del Mundial había sido objeto de críticas por su
visión de juego, Okada recibió disculpas y aplausos desde el
primer partido de Japón, con una avalancha de mensajes en redes
sociales como Twitter alabando su labor.
"Pensaba que Japón iba a perder los tres partidos", reconocía
uno de los seguidores antes de pedir disculpas al seleccionador
nacional, que ha adelantado su intención de retirarse como
técnico.
En la ciudad de Osaka, pese a la derrota una treintena de
personas se lanzaron al río Dotonbori, como habían hecho hasta
ahora con cada victoria de los "blue".
En Wakayama (centro de Japón), unas 400 personas se congregaron
ante la casa del defensor Komano, que falló uno de los penaltis,
para regalarle un contundente aplauso al finalizar el partido.
Japón sólo había llegado a octavos de final de un Mundial en
2002, pero en aquella ocasión actuaba, junto con Corea del Sur,
como país anfitrión del torneo.
Y la Asociación Japonesa de Fútbol busca organizar de nuevo el
Mundial en 2022, cuya sede será definida por la FIFA el próximo
diciembre.
Ahora sin Mundial, los japoneses ya piensan en darle su apoyo a
otros equipos, y parece que Argentina es el preferido !: dos
encuestas de "Yahoo Japón" así lo reflejan: al preguntarles
quien gana el Mundial, contestaron: Argentina (38%), Brasil
(31%), Alemania (14%) y España (11%); y sobre a qué equipo
alentarán ahora sin Japón: Argentina (32%), España y Alemana
(13%), Holanda (10%) y Brasil (3%).
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